La medicina china, medicina ancestral originaria de la
antigua China, ha perdurado y ha evolucionado a lo largo de la historia.
Durante la segunda mitad del s. XX, esta terapia ha ido introduciéndose en los
países occidentales y ha obtenido una gran aceptación entre los usuarios de
estos países que han encontrado en ella una medicina diferente, nada agresiva y
muy preventiva, mediante la cual se obtienen resultados eficaces y rápidamente.
La medicina china es una medicina holística ya que entiende que no existen
enfermedades, sino enfermos, tiene en consideración no sólo lo que sucede en el
órgano afectado, sino también lo que sucede en todo el organismo, la manera de
manifestarse, como responde a las influencias externas y a los estímulos del
entorno. La medicina china utiliza como principales técnicas de tratamiento la acupuntura,
tuina y la fitoterapia, que se aplican según
la patología del enfermo. Otras técnicas son las ventosas, la moxibustión,
la auriculoterapia... Una de las principales características
de estos tratamientos, aparte de su efectividad, es que carecen de
efectos secundarios, tan frecuentes en los fármacos convencionales. Reducción del Dolor. Ayudando
con el dolor crónico y agudo es una de las aplicaciones más comunes de la
acupuntura. Artritis, dolor de cuello, dolor de espalda, dolor menstrual, túnel
carpiano, fascitis plantar, esguinces y torceduras de articulaciones, dolor
digestivo, etc., comúnmente ayudados por la acupuntura. Si tiene migrañas,
dolores de cabeza intensos y otros a menudo se pueden encontrar
alivio en las agujas. Los resultados pueden ser sorprendentes.
Mejor y más rápida
recuperación de lesiones, enfermedades y cirugía.
Equilibrio Emocional.
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